Tuesday, October 21, 2014
Inquirer Daily News

EE.UU. vivito y coleando

Tim Howard of the United States rolls the ball as Kyle Beckerman (L) and Omar Gonzalez look on during the 2014 FIFA World Cup Brazil group G match between the United States and Germany at Arena Pernambuco on June 26, 2014 in Recife, Brazil. (Photo by Robert Cianflone/Getty Images)
Tim Howard of the United States rolls the ball as Kyle Beckerman (L) and Omar Gonzalez look on during the 2014 FIFA World Cup Brazil group G match between the United States and Germany at Arena Pernambuco on June 26, 2014 in Recife, Brazil. (Photo by Robert Cianflone/Getty Images)

La Copa Mundial de la FIFA 2014 ha terminado, y de muchas maneras, las preguntas en torno al fútbol en Estados Unidos son las mismas que cuando se inició el torneo.

Una gran cantidad de personas, tanto las que están familiarizadas desde hace mucho tiempo con el programa de EE.UU. como los que estaban a bordo sólo por la fiesta cuatrienal, han cuestionado ¿qué fue exactamente lo que el equipo de Estados Unidos hizo en Brasil, que no hizo hace cuatro años en Sudáfrica?

Y si usted va estrictamente a los resultados — avanzar fuera del juego de grupo y luego perder en la ronda de los 16 — es difícil discutir con aquellos que dicen “ya he pasado por esto”.

De hecho, teniendo en cuenta que EE.UU. ganó un grupo en 2010, mientras que terminó segundo en 2014, hay quienes aseguran que el equipo dio un paso hacia atrás.

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Una vez más —si desea permanecer por encima de la situación— es difícil hacer caso sólido contra ese sentimiento.

Sin embargo el estatus de Estados Unidos en el fútbol internacional siempre ha sido nublado por pasos discutibles que van más allá de lo que está justo en frente de usted.

Si, por ejemplo, es un observador asiduo de fútbol internacional, fácilmente sabrá que ganar un grupo en 2010 que incluía a Inglaterra, que sigue siendo una potencia mundial sólo en reputación, Argelia y Eslovenia, participante por primera vez, se queda corto en comparación con simplemente avanzar fuera del “grupo de la muerte” este 2014 que incluyó a la histórica super potencia, Alemania, al productor de talento europeo, Portugal, y a Ghana, que ha sido con frecuencia el mejor equipo de África.

Y si usted acepta la dinámica del fútbol de la Copa Mundial, en la que en cualquier ciclo dado algunos equipos europeos que no califican son en realidad mejor que la mayoría de los equipos de otras regiones que sí lo logran, entonces puede aceptar que la derrota de Estados Unidos en la ronda de los 16 frente a Bélgica por 2-1 en tiempo extra era de esperarse, mientras que haber perdido por 2-1 en tiempo extra contra Ghana en la misma etapa del 2010 fue un fracaso decepcionante.

He tenido un montón de debates con personas que aseguran que la manera en que Bélgica dominó el juego fue una prueba más de que EE.UU. aun se queda atrás del resto del mundo en el fútbol.

Esta es una visión miope del fútbol internacional que es totalmente errónea.

Estados Unidos no está detrás del “resto del mundo” en el fútbol.

Está detrás de seis a ocho súper naciones élite, y esto realmente lo coloca allí mismo con el “resto del mundo”.

A menos que formes parte del grupo de Brasil, Alemania, Argentina, España, Países Bajos, Italia y Francia, no vas a lograr combatir a Brasil, Alemania, Argentina, España, Países Bajos, Italia y Francia.

El tipo de talento global que estas naciones producen anualmente, pone en vergüenza al talento producido en el resto del mundo.

Hay países como Portugal, Bélgica, Chile, Suecia, Uruguay e Inglaterra que cada cierto tiempo producen una “generación de oro”, que por un tiempo limitado, puede ser una amenaza legítima a las “figuras grandes”. Pero una vez que esta generación se desvanece tardan ciclos en producir otra.

EE.UU. estuvo detrás del “resto del mundo” hasta 1989 cuando un grupo de jóvenes universitarios terminó con su ausencia de 40 años en la Copa del Mundo.

Durante el cuarto de siglo desde que Paul Caliguiri anotó ese tiro de inmersión maravilloso en Puerto España, Trinidad y Tobago, que clasificó al equipo en la Copa Mundial de Italia 1990, Estados Unidos ha igualado a México como el ‘perro alfa’ en la región de la CONCACAF; calificó en siete Copas del Mundo consecutivas; avanzó a los cuartos de final de la Copa Mundial de 2002; ocupó el segundo lugar en la Copa FIFA Confederaciones 2009 derrotando a los mejores equipos europeos y avanzó a los octavos de final en Copas del Mundo consecutivas por primera vez en la historia.

Siendo realistas, Estados Unidos se encuentra en la cúpula del “resto del mundo”.

Pero ese era el caso al entrar a Brasil. Esto se trata de su salida de Brasil.

Y como todo lo relacionado al fútbol estadounidense, esto está abierto a la interpretación.

Siendo realistas, las posibilidades de que EE.UU. tuviera una participación contundente en la Copa del Mundo 2014 terminaron cuando el delantero Jozy Altidore salió del partido tras un tirón en un muslo en el minuto 19 del primer partido contra Ghana.

No es que Altidore sea un Lionel Messi, Neymar o Cristiano Ronaldo, pero su pérdida de inmediato expuso la debilidad más grande de EE.UU. Que no tiene la profundidad de talento para superar la pérdida de un jugador clave.

Cualquiera que haya sido el plan de juego del entrenador Jürgen Klinsmann, este fue desechado cuando Altidore cayó.

Del otro lado de la moneda, el hecho de que Klinsmann pudo idear un “plan b” que sacó a EE.UU. fuera del ‘grupo de la muerte’, fue un testimonio de hasta qué punto ha avanzado el equipo desde 2010, cuando se necesitó un gol milagroso en tiempo extra contra Argelia para avanzar a la ronda de los 16.

Ese equipo no enfrentó la adversidad en términos de lesiones, y aún así tuvo que luchar por avanzar frente a una competencia mucho más débil.

Muchos han dicho que la participación de EE.UU. fue superada en cada uno de los partidos, y por lo tanto, tuvo “suerte” de haber avanzado del Grupo G.

Yo digo que no logras 1-1-1 contra Ghana, Portugal y Alemania, para pasar solo por suerte.

También se ha argumentado que con “suerte” Estados Unidos empujó a Bélgica a tiempo extra en su derrota 2-1 en la ronda de los 16. La gente ha dicho que Bélgica hubiera ganado comodamente durante el tiempo regular de no ser porque el portero estadounidense Tim Howard logró un récord de 16 atajos.

Yo no discuto que Bélgica dominó por completo la posesión del balón, controló el ritmo del juego y creó más oportunidades de gol.

Klinsmann había dicho que quería jugar con un estilo más ofensivo, pero si tu escuadrón está agotado con lesiones y un portero de “clase mundial” es tu mayor fortaleza, hay que jugar a la misma.

No intentas reproducir el juego de Bélgica cuando sabes que tus jugadores no están equipados para jugar a ese nivel. El objetivo de una Copa del Mundo es avanzar, sin embargo también se puede hacer eso.

Klinsmann se apoyó en Howard porque sabía que podía, y luego buscó las pocas oportunidades que había de robar el juego.

Si los tiros de Chris Wondolowski hubieran anotado en la red abierta en los últimos segundos del tiempo regular, se hubiera convertido en una gran estrategia.

¿Qué tan lejos ha llegado EE.UU. después de la Copa del Mundo 2014?

Justo antes del Mundial Julian Green, una de las mejores promesas en Alemania, utilizó su doble nacionalidad para comprometerse con el equipo nacional de Estados Unidos.

Green, John Brooks (Alemania), Timmy Chandler (Alemania), Mix Diskerud (Noruega), Omar González (México), Aron Johannsson (Islandia) y Fabian Johnson (Alemania) fueron todos jóvenes jugadores con doble nacionalidad que jugaron para los Estados Unidos en Brasil.

Todos excepto Diskerud jugaron en Brasil. Brooks y Green, dos de los tres jugadores más jóvenes de la lista, anotaron para los EE.UU.

Klinsmann ha ampliado con éxito el uso de la regla de la FIFA que permite a los jugadores con doble nacionalidad elegir una nación.

Es el equivalente en el fútbol internacional de la adquisición de talento a través de la agencia libre.

A corto plazo, ha hecho a la reserva de talento mucho más profunda. A largo plazo, ejerce presión para el desarrollo de jugadores en EE.UU. que eleve su juego y produzca mejores talentos.

Ambas cosas son buenas para hacer avanzar el programa.

Antes del inicio del Mundial 2014 dije que Estados Unidos no estaba listo para ganar una Copa del Mundo, pero que estaba mucho más cerca que la última vez que alguien preguntó.

Después de la Copa del Mundo no creo que esto haya cambiado.

John Smallwood Daily News Columnist
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